HAKUNA MATATA

POR: OLI LARA

Hakuna matata es una expresión del idioma Suajili que significa “No te preocupes, sé feliz”, esta frase que se popularizó en la grandiosa historia de El Rey León, tuvo eco en mi cabeza después de este fin de semana que mi alma bailó en el musical del Rey León en la ciudad de México.

Esta película es una de una de mis favoritas de Walt Disney y cuando vi de pequeña la historia de Simba,  tuve una gran explosión de emociones y sentimientos. Al verla en tercera dimensión por medio del teatro me obliga a escribir un blog de ello.

El domingo pasado asistí al teatro Telcel, operado por OCESA, lo cual da mucho que prometer en cuanto a producción y calidad con la frase “El mejor de América Latina” y “El ícono de broadway”.

Desde el lobby se crea un ambiente mágico, un sitio especial para que te tomes fotografías y visites la tienda para adquirir artículos de los personajes.

La función de las seis de la tarde comenzó a llenarse hasta ocuparse todos los asientos; agradecida de tener un lugar centrado y en primeras filas, aunque afligida de escuchar las indicaciones “queda estrictamente prohibido el uso de celulares y cámaras de fotografía” me resigné a disfrutar de la función.

Rafiki, intepretado por una mujer de rasgos afroamericanos, abrió voz con “La Roca Real” en donde por medio de un ensamble comienzan a moverse los cicloramas y dar la bienvenida al reino de los animales.

De inicio a fin destaca un montaje original con recursos  interesantes como sanqueros, máscaras, marionetas diseñadas por Julie Taymor (directora del montaje), esculturas animadas y majestuosos vestuarios.

Una compañía completa de 160 personas: 52 actores y 12 músicos bajo la dirección de Isaac Saúl se entregaron en los 20 números musicales, en donde además de bailar, cantar y actuar, hacían parte de elementos escenográficos.

Valoré que para este musical eligieran a un elenco que más que grandes cantantes sean actores completos. Mis favoritos por su trabajo actoral en cuanto vis cómico, personaje y conexión fueron Timón y Pumba, interpretados por Alfonso Borbolla y Sergio Carranza, así como Scar y su séquito de hienas. Vocalmente luce Fela Domínguez con el papel de Nala y por supuesto el encantador y talentoso Carlos Rivera, protagonizando a Simba. A quien noté algo carente de fuerza y madurez para el papel fue a Jorge Lau, haciendo a Mufasa.

Respecto a las traducciones de las canciones sí hay un cambio evidente en algunas de estas, sin embargo, no me incomodaron en lo absoluto, me agradó el trabajo que hicieron Armando Manzanero y Alex Syntec en la adaptación de las mismas.

Alguno de los momentos en los que me quedé con la boca abierta fueron la estampida de Ñus en donde muere Mufasa (no creo spoilear un clásico que vimos desde pequeños) y la noche de luciérnagas, aquí el ensamble de manera mágica une las partes del rostro de Mufasa dejándolo flotar en el cielo.

Sin duda alguna, El Rey León es un espectáculo que deja huella en mi memoria de espectadora, y afirmo con toda seguridad, el costo del boleto vale la pena.

Hakuna matata es nuevamente una frase que al despertar y dormir me repito, es una forma de ser, sin preocupaciones es como quiero vivir.