TERAPIARTE: educación artística la mejor terapia

Ayer tuve el gusto de tener una breve charla con el actor mexicano, Julio Bracho, quien visitó las instalaciones de RADAR y a quien le compartí mi opinión sobre la necesidad de instaurar la asignatura de actuación como materia obligatoria y desde la educación primaria.

bracho

Razones hay muchas y empiezo por el tema psicológico, ¿cuántas veces no han diagnosticado a un niño hiperactivo, disperso e inquieto como una enfermedad de conducta o trastorno?; razón por la cual le recetan medicamentos para relajar o mantener quieto al “chamaco” problemático.

Sin ser una doctora o psicóloga, me atrevo a decir que todos esos síntomas pueden ser un indicio de un genio en potencia, de un pequeño con una creatividad desbordante; el error que considero existe aquí es que no se canaliza todo ese talento en algo positivo, como pudiera ser mediante el arte.

El teatro en mi experiencia, es de las mejores terapias que pude encontrar para destinar toda mi energía mental, vocal y física, y con ello lograr proyecciones artísticas.

De una manera dinámica y vivencial aprendes en primera instancia a conocerte, ¿quién eres?, ¿qué sientes?, ¿a dónde vas?, ¿de dónde vienes?; te apoderas de tu seguridad, emociones y habilidades histriónicas en todos los ámbitos, por lo que te permite tener confianza hacia ti mismo y de lo que desees proyectar.

Hace algunos meses resaltó la noticia de que la Cámara de Diputados de Brasil aprobó una propuesta que establece la danza, la música y el teatro como materias obligatorias en la educación primaria.

El diputado que creó dicha iniciativa, Alessandro Molon, (quien por cierto tiene un gran parecido físico al actor Julio Bracho),  hizo un llamado a más países de Latinoamérica a que adopten dicha iniciativa en beneficio social y cultural.

“El fomento de la enseñanza de programas artísticos proporcionan tanto el desarrollo personal del individuo como la preservación de la cultura nacional”, declaró el mismo político.

Puedo asegurar que talento y creatividad hay de sobra en nuestro país, incluso en el Estado de Querétaro.

Esperemos que esta propuesta que se dio en Sudamérica haga eco en nuestro País y sea una realidad el impulso de artistas desde pequeños y por ende, la formación de mejores personas.

Esto eliminaría tantas frustraciones de personas mayores que se percatan de la necesidad de proyectar y expresar en un escenario, y aunque es un hecho que para el arte no hay edad, se torna complejo lograr una trayectoria por la reducción de oportunidades.

Mi consejo es que regalen a sus hijos, nietos, sobrinos, una gran terapia: educación artística.